Un gran amigo que me dió la música y la radio, me comentó: “esta cuarentena es como el día de la marmota, tenes que escribir sobre esto”.

Entonces pensé: cada uno de nosotros es un día distinto, te levantas y suena la misma canción en la radio, la señora del hotel te saluda igual, las noticias son las mismas, la rubia de la vereda usa la misma ropa de ayer, pero eso no te afecta porque es el primer día encerrado en esa ciudad.

Pero al día siguiente, suena la misma canción en la radio, los locutores saludan igual y se ríen de lo mismo. Ya te da un poco de bronca por el bucle temporal, la tensión empieza a subir y odias un poco mas de lo normal.

Luego te despiertas en un nuevo dia, pero decidís cambiar tu forma de actuar, maltratas a la gente y hasta te pones agresivo con el prójimo. Luego te das cuenta que sigue siendo domingo todos los días y que no tenes control del mañana.

Haces las cosas sin miedo, te peleas con tu mejor amigo, sorprendes a la rubia del frente con un beso y le robas la limosna al pobre hombre de la calle. Total, mañana no se va acordar nadie.

Luego, otro días más. Te sentís vacío, triste pero tampoco podés morir. Entonces, entra un aire de resignación y vacío. Decidís comerte todo y emborracharte, pero al otro día no hay resaca.

Sin embargo algo sucede, un aire renovador. El encierro en ese pueblo te hace ver la vida diferente, entras en un proceso de internalización y decidís provocar el cambio.

Antes, insultabas a la marmota en tu crónica del noticiero, pero ahora sos distinto. Sabes que perdiste mucho tiempo odiando al mundo y lo queres recuperar.

Ahora queres ser feliz: aprendes a tocar el piano, a bailar, a escuchar a tus amigos, a respetar a tu compañera de trabajo, a dar una limosna y de pronto estás viviendo.

Y luego otro día más y la misma canción, pero algo cambió en ti. Lo que sonaba repetitivo, no era tu exterior, si no tu interior.

Vos cambiaste y tú entorno quizás es el mismo. El día de la marmota es un eterno proceso de vida y aceptación. La marmota es la metáfora ideal de la cuarentena y de nuestros cambios. Si no cambia el entorno, debes cambiar vos.

By Nico Monasterolo