#EnVolumen11 IGGY POP – «Brick by brick» cumple 30 años. Primer reseña de discos por Kari Mana

IGGY POP: Brick by brick cumple 30 años

En la historia del rock siempre pasamos por ciertos momentos de inflexión, cuando ningún disco o artista parece darle una vuelta nueva a los 3 acordes y base en 4/4 a las que nuestros oídos están tan acostumbrados. A fines de los 80s la escena estaba dominada por mucho pelo batido, guitarras Jackson, y chicas en videos en Sunset Strip, pero desde el underground ya se hacía sentir una movida que iba a llegar para revolucionar una vez más todo. Claro, era 1990, todavía a un año de la explosión grunge… y NIRVANA.
En esa era incierta, antes de saltar al vacío para ver qué traía la nueva década, apareció el 10mo álbum solista de Iggy Pop Brick By Brick, que en junio está cumpliendo 30 años!

James Newell Osterberg Jr. más conocido como Iggy Pop, pasó la mayor parte de los ‘80 testeando la paciencia de su fanbase con mil cambios en estilo, desde el post-punk, New Wave, pop y de regreso al punk. Pero Brick by Brick, que revivió su carrera,  es uno de los mejores ejemplos de su resistencia a las modas, las tendencias y las críticas. El álbum fue el sucesor del cuadradisimo pero efectivo Instinct (1988) y fue producido por Don Was. Una elección acertada pero algo extraña, ya que se lo conocía por ser más bien mainstream:  The B52s, Rolling Stones, y Bob Dylan estaban en su catálogo. Grabado entre febrero y marzo de 1990 en Oceanway Studios – California, Iggy reclutó músicos amigos de alto perfil. Slash Duff McKagan (Guns N ‘Roses) arrancan el disco con Home, con una tremenda base completada por el gran sesionista Kenny Aronoff en batería. Pero por supuesto, fue la colaboración con Kate Pierson (The B-52s) en el hit Candy lo que le dió a Iggy su primer lugar en un Top 40 en Estados Unidos, con un video que también tuvo alta rotación en Mtv.

El disco abrió un abanico mucho más grande de estilos dentro del universo de Iggy, donde hard rockers como My Baby Wants To Rock & Roll conviven con cuelgues new wave a la Bowie como Neon Forest, o el reggae pegadizo de Starry night.En plena era del entonces Presidente George Bush padre, donde la lamentable actividad del PMRC, una entidad que decidía arbitrariamente cuáles álbumes eran de aparente mal gusto para los oyentes menores de 18 años y los tapaba con etiquetas (te acordás del Parental Advisory ?) en este disco Iggy las evitó, a pesar de sus muy agitadoras letras. Así se pudo disfrutar de la clásica tapa tipo cómic, ilustrada por Charles Burns. El disco terminó alcanzando el puesto 90 en el ranking Billboard 200, la mejor desde ‘Blah Blah Blah‘ en 1986. 

Quizás gracias a su éxito fue que 4 años después Iggy volvió en su segunda gira por Argentina en agosto 1992, haciendo 4 fechas en el Estadio Obras con apertura de Los Brujos. Según lo recuerdo, la Iguana nos dejó un verdadero show de rock and roll. Con alma punk, claro.

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