Uno vivía en un barrio de clase media, rodeado de gente que escuchaba música que no era rock, uno laburaba, a veces estudiaba, a veces las dos cosas, se hacía un mango y las ganas de querer hacer música era más que las dos anteriores.

Ensayabamos en la casa de alguno de los músicos, casi siempre era en la casa del baterista (yo), no teníamos mucho acceso a la música de otras bandas del under, porque no había la posibilidad de grabar, y lo que había se conseguía solamente en casetes grabados con algún grabador de mano, sonaba casi siempre saturado y muy ruidoso, no podíamos distinguir qué estilo era , hasta no ver la banda en vivo, pero era todo un logro poder tener algún material.

¿Llegar a salir en una radio? Jajaj, imposible, el under no se difundía, si no tenias plata para grabar en un estudio. En los recitales, si había dos o tres bandas del mismo estilo, era un golazo, una mezcla rara entre rock, metal, punk, o alguno de todo eso junto. Influenciado por bandas grandes o conocidas, sobre todo de bandas de buenos aires, la realidad era otra, esa realidad que atravesó la década del 90 y varios años del 2000 en adelante.

El primer demo que grabamos, fue en barrio los pinos, el grupo que teníamos lo habíamos formado a fines de los 90 y era de metal clásico, las canciones las grabamos a fines del 2003 en diciembre. Un material de 4 temas, que nos salió 240 pesos, tengan en cuenta que un sueldo promedio era de 400 pesos, así que era bastante caro para ese momento. El arte de tapa (la foto), la sacò con una cámara analógica, una amiga del guitarrista. Y si hoy, hay algún registro de eso, es en un video vhs que se filmó en nuestro segundo recital

Hoy es distinto, la mayoría de la gente que quiere hacer música , se compra instrumentos, seguro que con los avances de la tecnología se puede acceder a programas para bajar en la compu y grabar algo casero que tiene una calidad que nosotros, allá en el tiempo, no podíamos ni soñar con alcanzar.

Hoy hay más videos, de bandas under en YouTube, que de bandas conocidas. Esto surge de la desesperación por mostrarse, ya que las bandas tienen esa necesidad y con algo de plata pueden acceder a grabar un disco o filmar videos. Ya no se ensaya en la casa del batero, se ensaya en salas de ensayo, las mismas tienen mucha calidad por la gran competencia y demanda de artistas.

Pero para quien se graba o se filman esos videos? para un público, que quiera o no, seguimos siendo pocos ante la marea inmensa que llevan aún las bandas grandes. La calidad de sonido y profesionalismo de parte del amado under, creció , se puso a la par de muchas agrupaciones conocidas, pero el público escasamente acompaña, siguen siendo invisibles ante la masificación. Pero sin embargo, hay radios o medios, o formas de hacerse conocer.

La autogestión creció, mutó y cambió, pero no cambio también. Y la contradicción nace por que la comodidad del que escucha, muchas veces los hace consumir , emocionarse y seguir divulgando a la banda consagrada ¿Pero saben qué? la autogestión de la contra cultura y esa emoción de llegar aunque sea a uno o dos, no cambia, porque no nos desespera tocar en grandes festivales, donde los «produgarcas» se llenan los bolsillos, nos gusta tocar en los antros, o en festis auto gestionados, y esa es la otra cara de la moneda de la música.

By Pablo Garay